Voy a partir con una situación súper típica.
Estás en una farmacia o viendo contenido en redes, y escuchas algo como: “No, es que esto no es cosmético… es dermocosmético” o “La dermocosmética es mejor que la cosmética tradicional”.
Y muchas veces viene acompañado de ejemplos como Avène o SkinCeuticals, en comparación con marcas coreanas, como si estuvieran en ligas completamente distintas.
Y sí, no tienes por qué saber cómo funciona la regulación… pero en este caso sería muy útil, porque te darías cuenta de que muchas veces no te están contando la historia completa.
Partamos por lo básico: en Chile (y en la mayoría de los países) eso no existe. La clasificación es súper clara, ya que solo existen dos tipos de productos: medicamentos y cosméticos. No hay una categoría intermedia.
Esto no es una interpretación: está definido en la ley. En Chile, el Decreto Supremo N°239 de 2002 establece que un cosmético es:
“cualquier preparado que se destine para ser aplicado externamente al cuerpo humano con fines de embellecimiento, modificación de su aspecto físico o conservación de las condiciones normales de la piel y sus anexos”
Esto significa que, estos productos no pueden tener acción terapéutica ni tratar enfermedades.
Entonces, cuando ves un producto que se vende como “dermocosmético”, en la práctica sigue siendo un cosmético, ya que no tiene la capacidad ni tampoco puede decir que trata enfermedades, sino de mantener las condiciones normales de la piel y sus anexos.
Y acá hay algo interesante que casi no se menciona: esto no es solo un tema de Chile. En Europa, por ejemplo, los cosméticos también están regulados de forma súper estricta, y aunque pueden hacer ciertos claims, estos tienen que ser comprobables, veraces y no engañosos. Tampoco existe una categoría oficial llamada “dermocosmético”. Es más bien una construcción de marketing que se ha ido instalando con el tiempo, y que en términos prácticos y legales, no significa nada.
Entonces… ¿por qué los presentan como algo distinto? Porque están posicionados así.
La palabra “dermo” automáticamente te acerca a lo médico, a lo dermatológico, a lo clínico, y eso genera confianza, sobre todo cuando una persona está buscando algo que “funcione de verdad”.
Lo mismo pasa con frases como “dermatológicamente testeado” o “hipoalergénico” (que no tienen una definición estandarizada universal), que suenan muy bien, pero en la práctica no tienen un peso regulatorio tan fuerte como la gente cree.
Y si lo bajamos a formulación, la cosa se pone aún más interesante. Un cosmético puede tener niacinamida, retinol, ácidos, péptidos… y un “dermocosmético” también. No hay un ingrediente mágico exclusivo de uno u otro. De hecho, muchas veces la diferencia real no está en qué ingredientes tiene, sino en cómo están formulados: la estabilidad de los activos, el pH, el vehículo, las combinaciones de ingredientes, el sistema de entrega… todo eso influye mucho más en cómo va a funcionar un producto en tu piel que la categoría en la que lo intenten posicionar. Incluso el mismo activo, en distinta fórmula, puede comportarse completamente distinto en la piel.
Y acá Corea del Sur hace algo distinto, y por eso es interesante mirarlo. En Corea del Sur sí existe una categoría real llamada “cosméticos funcionales”, regulada por el Ministerio de Seguridad de Alimentos y Medicamentos de Corea del Sur. Esto permite que ciertos productos puedan comunicar cosas como ayudar con manchas, mejorar la apariencia de arrugas o proteger del sol, pero no porque sí, sino porque tienen que demostrarlo con estudios y certificaciones en un proceso adicional que exige el Ministerio.
De hecho, en Corea los claims engañosos sí se sancionan. Si una marca exagera efectos, usa lenguaje médico sin respaldo o promete tratar condiciones que corresponden a medicamentos, puede enfrentarse a multas, retiro de productos o incluso prohibiciones de comercialización.
Y esto no es solo teoría. Hace poco, la marca Medicube fue sancionada en Corea del Sur por promocionar algunos de sus productos utilizando claims más cercanos a lo médico, algo que no está permitido dentro de la categoría cosmética. Es decir, cruzaron esa línea donde un cosmético empieza a comunicarse como si fuera un tratamiento, lo que refuerza que esto no es solo discurso, sino algo que efectivamente se fiscaliza.
Y eso en Corea se toma en serio.
Entonces, cuando ves marcas que se promocionan como si fueran casi un tratamiento dermatológico… no es un detalle menor. En mercados donde sí hay una fiscalización más estricta, esto tiene consecuencias reales.
Y esto cambia completamente el enfoque, porque ya no se trata solo de cómo suena un producto, sino de qué puede demostrar.
Entonces, ¿son mejores los “dermocosméticos”? ... no por llamarse así.
Hay productos muy buenos dentro de lo que se conoce como "dermocosmética", pero también hay cosméticos (incluyendo muchos coreanos) con formulaciones bien buenas que nada tienen que envidiar. El problema surge cuando se instala esta idea de que uno es automáticamente superior al otro, porque eso no solo es incorrecto… también es injusto con productos que sí están bien hechos.
Al final, más allá del nombre, lo importante siempre va a ser la formulación, la concentración de activos, la estabilidad del producto y si es adecuado para tu piel. No si dice “dermo” en la etiqueta o no.
Y entre nosotrxs… si alguna vez sentiste que un producto era “mejor” solo por cómo lo presentaban, no es tu culpa. La industria está diseñada para eso. Pero mientras más entiendes cómo funciona todo esto, más criterio tienes para elegir… y menos necesitas que alguien te diga qué es “mejor”.
Este tipo de temas son los que más me gusta investigar y explicar, porque entender cómo funciona la industria cambia completamente la forma en que elegimos nuestros productos.
¿Alguna vez te hicieron sentir que un producto era mejor solo por ser llamado “dermocosmético”? Te leo 👀
Si quieres guardar esta info en un formato para tu celu, te dejo este afiche
Welcome back!
con amor,
Eve!





Publicar un comentario
Valoro tu comentario, pero por favor no utilices enlaces!