¿Existe la dermocosmética? La realidad sobre cosméticos vs dermocosméticos

1 may 2026

Voy a partir con una situación que sucede más de lo que nos gustaría ver y saber: 

Estás en una farmacia, viendo contenido en redes, o simplemente comprando en el Mall y escuchas algo como: “No, es que esto no es cosmético como lo coreano… es dermocosmético” o “La dermocosmética es mejor que la cosmética tradicional”. 

Y muchas veces viene acompañado de ejemplos como Avène o SkinCeuticals, en comparación con marcas coreanas, como si estuvieran un nivel completamente diferente.

La realidad es que no, tu como consumidor y cliente, no tendrías por qué saber cómo funciona la regulación… pero en este caso sería muy útil, porque te darías cuenta de que muchas veces no te están contando la historia completa.



Regulación

Partamos por lo básico: en Chile (y en la mayoría de los países) el concepto de "dermocosmético" no tiene validez legal. La clasificación es súper clara, ya que solo existen dos tipos de productos: medicamentos y cosméticos. No hay una categoría intermedia. 

Esto no es una interpretación, pues está definido en la ley. En Chile, el Decreto Supremo N°239 de 2002 establece que un cosmético es:

“cualquier preparado que se destine para ser aplicado externamente al cuerpo humano con fines de embellecimiento, modificación de su aspecto físico o conservación de las condiciones normales de la piel y sus anexos”

Esto significa que estos productos no pueden tener acción terapéutica ni tratar enfermedades.

Entonces, cuando ves un producto que se vende como “dermocosmético”, en la práctica sigue siendo un cosmético, ya que no tiene la capacidad ni tampoco puede decir que trata enfermedades, sino de mantener las condiciones normales de la piel y sus anexos (pelo y uñas, en caso de que te lo preguntabas).

Esto no es solo un tema de Chile. En Europa, por ejemplo, los cosméticos también están regulados de forma súper estricta, y aunque pueden hacer ciertos claims, estos tienen que ser comprobables, veraces y no engañosos. Tampoco existe una categoría oficial llamada “dermocosmético”. Es más bien una construcción de marketing que se ha ido instalando con el tiempo, y que en términos prácticos y legales, no significa nada.



El Marketing de las marcas


Entonces… ¿por qué los presentan como algo distinto? Porque están posicionados así según el marketing de la marca, para obtener beneficios basándose en lo que el consumidor no sabe y creando expectativas falsas.

La palabra “dermo” automáticamente te acerca a lo médico, a lo dermatológico, a lo clínico, y eso genera confianza, sobre todo cuando una persona está buscando algo que “funcione de verdad” (falacia de autoridad, podríamos decir, igualito a cuando en la publicidad alguien se presenta con delantal blanco para dar sensación de credibilidad, pero el delantal blanco no significa nada en la práctica).

Lo mismo pasa con frases como “dermatológicamente testeado” o “hipoalergénico” (que no tienen una definición estandarizada universal), que suenan muy bien, pero en la práctica no tienen un peso regulatorio tan fuerte como la gente cree. Simplemente son conceptos llamativos que lamentablemente inducen a engaño al consumidor.

Si lo vemos desde el punto de vista de la formulación de los cosméticos, el tema se pone aún más interesante. Porque un cosmético puede tener niacinamida, retinol, ácidos exfoliantes, péptidos… y un “dermocosmético” también. No hay un ingrediente exclusivo de uno u otro, ni tampoco las concentraciones máximas. 

De hecho, muchas veces la diferencia real no está en qué ingredientes tiene, sino en cómo están formulados: la estabilidad de los activos, el pH, el vehículo, las combinaciones de ingredientes, el sistema de entrega… todo eso influye mucho más en cómo va a funcionar un producto en tu piel que la categoría en la que lo intenten posicionar. Incluso el mismo activo, en distinta formulación, puede comportarse completamente distinto en la piel.


Casos especiales: Corea del Sur y Japón


Corea del Sur hace algo distinto, y por eso es un ejemplo a considerar como un caso especial. Allá existe una categoría especial que distingue a los “cosméticos funcionales”, regulada por el Ministerio de Seguridad de Alimentos y Medicamentos de Corea del Sur. Esto permite que ciertos productos puedan promover propiedades como ayudar a despigmentar manchas (brightening), mejorar la apariencia de arrugas (por ej con adenosina o retinoides) o proteger del sol como los protectores solares, pero esta permisión no tiene que ver con que lleve ciertos ingredientes, sino porque estos productos para ser considerados como cosméticos funcionales tienen que demostrar estas capacidades con estudios y certificaciones en un proceso adicional que exige el Ministerio.

Y esto es tan serio, que si algún producto indica propiedades que realmente no tiene ya sea por falta de certificación o por tener un tipo de lenguaje inadecuado, estas promesas comerciales sí se sancionan. Si una marca exagera efectos, usa lenguaje médico sin respaldo o promete tratar condiciones que corresponden a medicamentos, puede enfrentarse a multas, retiro de productos o incluso prohibiciones de comercialización.

Hace poco, la marca Medicube fue sancionada en Corea del Sur por promocionar algunos de sus productos utilizando claims más cercanos a lo médico, algo que no está permitido dentro de la categoría cosmética. Es decir, cruzaron esa línea donde un cosmético empieza a comunicarse como si fuera un tratamiento, lo que refuerza que esto no es solo discurso, sino algo que efectivamente se fiscaliza. 


Japón es un caso especialmente interesante, porque sí tiene algo que muchas veces se intenta comunicar con el concepto de “dermocosmético”, pero de una forma completamente distinta y, sobre todo, regulada.

En Japón existe una categoría legal llamada quasi-drug (医薬部外品), definida dentro de la Pharmaceutical and Medical Device Act. Estos productos no son medicamentos, pero tampoco son cosméticos en el sentido más básico. Son, en la práctica, una categoría intermedia real, con reglas claras.

La diferencia clave está en que los quasi-drugs sí pueden declarar ciertos efectos más específicos, como ayudar a prevenir el acné leve, reducir la caspa, controlar la sudoración o incluso contribuir a la prevención de manchas. Pero esto no es libre interpretación de las marcas: para poder hacer esos claims, los productos deben contener ingredientes activos que han sido previamente aprobados por la autoridad sanitaria japonesa, y solo pueden comunicar efectos que estén asociados a esos ingredientes.


Es decir, en Corea y en Japón no se trata solo de cómo se vende el producto en base a su marketing, sino de lo que puede demostrar dentro de un marco regulatorio definido. A diferencia del uso de términos como “dermocosmético”, que no tienen una definición legal ni estándares propios, el sistema japonés y el coreano sí establecen límites concretos sobre qué se puede decir, cómo y en base a qué evidencia.

Y esto cambia completamente la lógica en esta problemática, porque mientras el concepto de “dermocosmético” se construye desde el marketing, los quasi-drugs y los cosméticos funcionales existen desde la regulación. No dependen de cómo se posiciona una marca, sino de criterios definidos por ley y fiscalizados por sus ministerios respectivos

Entonces, cuando ves marcas que se promocionan como si fueran casi un tratamiento dermatológico… no es un detalle menor. En mercados donde sí hay una fiscalización más estricta, esto tiene consecuencias reales.

Esto cambia completamente el enfoque, porque ya no se trata solo de cómo suena un producto, sino de qué puede demostrar.



Entonces, ¿son mejores los “dermocosméticos”? 


... no lo son por llamarse así

Hay productos muy buenos dentro de lo que se conoce como "dermocosmética", pero también hay cosméticos (incluyendo muchos coreanos) con formulaciones bien planificadas que nada tienen que envidiar a la cosmética Europea. 

El problema surge cuando por las afirmaciones erróneas se instala esta idea de que uno es automáticamente superior al otro, porque eso no solo es incorrecto… también es injusto con productos que sí están bien elaborados.

Al final, más allá del nombre, lo importante siempre va a ser la formulación, la concentración de activos, la estabilidad del producto y si es adecuado para tu piel. No si dice “dermo” en la etiqueta o no.


Y entre nosotras… si alguna vez sentiste que un producto era “mejor” solo por cómo lo presentaban, no es tu culpa. La industria está diseñada para eso porque necesitan destacarse o mostrarse como algo especial. Pero mientras más entiendes cómo funciona todo esto, más criterio tienes para elegir… y menos necesitas que alguien te diga qué es “mejor”.



¿Alguna vez te hicieron sentir que un producto era mejor solo por ser llamado “dermocosmético”? Te leo 👀



Welcome back! muchas gracias por seguir leyendo mi blog después de tantos años de inactividad, pero creo que con los 5 millones de visitas, era mas que necesario regresar. 


con amor, 


Eve!







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